Como aquella antigua ave de fuego
renaciste una y otra vez.
Con la luz que enciende el horizonte
curas las heridas de tus pies.
Has cruzado mares de tinieblas
siguiendo la estela de un delfín.
Conseguiste enamorar al viento,
y hoy a veces sopla para ti.
Abre tus alas, en este viaje no existe un final.
Ojos que anidan un sueño,
¡cuánto cuesta echar a andar!
Ojos como mil hogueras
que nunca se rendirán.
Llenaste de lágrimas un verso
pero no dejaste de atacar
las murallas de lo imposible
que ahora poco a poco caerán.
Abre tus alas, hoy es un buen día para volar.
Ojos que anidan un sueño,
¡cuánto cuesta echar a andar!
Ojos como mil hogueras
que nunca se rendirán.
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