Ahora que mi voz se quiebra
tengo algo que contar.
Como un reloj de arena
fluyo inexorablemente hacia el final.
Yo fui joven e invencible,
nada doblegó mi fe.
El primero de mi estirpe,
un ciprés que lucha por seguir en pie.
Pero todo fue en vano.
Nunca contemplé un milagro.
No es posible resistir
cuando brama un huracán.
Altos muros caerán;
ahora sabes la verdad.
Ruge altivo, sin piedad,
el Espíritu del Mal.
Busco a tientas, como ves,
un instante que robar.
No es posible resistir
cuando brama un huracán.
Altos muros caerán;
ahora sabes la verdad.
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