sábado, 11 de febrero de 2017

09 Otoñal



Gotas de lluvia al atardecer
trazan mil surcos en el cristal.
Una bruma gris cubre la ciudad.

Dibujo caras en el barro,
navego por arroyos de luz
sumergiéndome en la multitud.

Soy como aquel pequeño pescador.
Botas de goma, mochila, fe y corazón.
Sueña con atrapar el mundo en una red
mientras cruza los charcos murmura otra vez:
es un buen día para silbar.

Hoy se diluyen los miedos,
no es tiempo de capitular,
y voy a escribir
un libro sin final.
Siento que ese niño duerme aún
en lo profundo de mis huesos.
Le hago despertar
en cada canción. 

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