Nadie está a salvo de sus propias huellas,
huyes y la luz a veces tiembla.
Nada impide que entre tú y yo
vivamos dilemas,
el impulso de ir contra el cielo
y la tierra.
Respiras bajo el agua
y acudes a tu entierro,
cuántas veces
has vivido
para sentirte muerto.
Nada impide que entre tú y yo
lancemos piedras,
el impulso de ir contra el cielo
y la tierra.
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